Hola, soy la Dra. Verónica Lisseth Hernández González.
La hinchazón, los gases, el malestar abdominal… ¿Te suenan? Son quejas increíblemente comunes en mi consulta y, muchas veces, la respuesta está en cómo nuestro cuerpo procesa dos azúcares muy presentes en nuestra dieta: la lactosa y la fructosa. Hoy vamos a desmitificar estas dos intolerancias tan frecuentes para que entiendas qué le ocurre a tu organismo y cómo puedes sentirte mejor.
Índice del artículo:
Parte 1: Intolerancia a la Lactosa, ¿qué ocurre en tu organismo?
¿Qué es la lactosa y por qué sienta mal?

Imagina la lactosa, el azúcar natural de la leche, como una molécula formada por dos piezas unidas: glucosa y galactosa. Tu intestino solo puede absorber piezas pequeñas, por lo que necesita una «tijera» para cortarlas. Esa tijera es una enzima llamada lactasa.
Cuando no tienes suficientes «tijeras», la lactosa pasa intacta por tu intestino. Allí, las bacterias intestinales la encuentran y se dan un festín, fermentándola. Este proceso genera los síntomas que tan bien conoces: gases, hinchazón, dolor y, a menudo, diarrea.
Tipos y diferencias clave
La intolerancia puede ser primaria (la más común, de origen genético y que aumenta con la edad) o secundaria a otras enfermedades que dañan el intestino, como la celiaquía o el Crohn.
Es fundamental no confundirla con otras dos condiciones:
- Celiaquía: Es una enfermedad autoinmune. Una mínima traza de gluten ya causa daño. En la intolerancia a la lactosa, muchas personas toleran pequeñas cantidades sin problema.
- Alergia a la leche: Es una reacción inmunológica contra las proteínas de la leche, no contra el azúcar. Puede ser mucho más grave y provoca síntomas de alergia clásicos.
La genética: una historia de adaptación
El gen de la lactasa (LCT) tiene un interruptor. En la mayoría de los mamíferos, y en gran parte de la población humana, este interruptor se «apaga» tras la infancia. Sin embargo, hace miles de años, una mutación permitió a ciertas poblaciones (especialmente las que criaban ganado) mantenerlo «encendido» toda la vida.
Hoy, gracias a la genética, podemos saber cómo es tu gen LCT y predecir tu tolerancia a la lactosa, incluso antes de que los síntomas aparezcan.
Parte 2: Intolerancia a la Fructosa, el otro azúcar «natural»
¿Qué es la fructosa y cómo se absorbe?

La fructosa, presente en frutas, miel y, sobre todo, en azúcares añadidos como el jarabe de maíz, tiene un camino más complejo. Mientras la glucosa se absorbe fácilmente, la fructosa necesita unas «puertas de entrada» especiales en el intestino, unas proteínas transportadoras llamadas GLUT-5 y GLUT-2.
Cuando estas «puertas» no funcionan bien o se saturan, la fructosa se queda en el intestino y ocurre lo mismo que con la lactosa: las bacterias la fermentan, causando síntomas digestivos muy similares.
Tipos de intolerancia a la fructosa
Aquí diferenciamos principalmente dos tipos:
- Intolerancia hereditaria (fructosemia): Es un problema genético grave y raro que se detecta en la infancia. El cuerpo no puede metabolizar la fructosa, que se vuelve tóxica para el hígado y los riñones. Requiere una dieta estricta de por vida.
- Malabsorción intestinal de fructosa: Esta es la más común y la que causa los síntomas digestivos. No es un problema enzimático grave, sino un fallo en las «puertas de entrada» del intestino.
Riesgos de una dieta alta en fructosa
El consumo excesivo de fructosa, especialmente a través de refrescos y productos procesados, se ha relacionado con problemas metabólicos como el hígado graso, la resistencia a la insulina y el aumento de peso, ya que nuestro cuerpo tiende a convertirla en grasa más fácilmente que la glucosa.
Parte 3: Diagnóstico y una conclusión esperanzadora

Para diagnosticar estas intolerancias, las pruebas más comunes son el test del aliento (mide los gases de la fermentación) y, en el caso de la lactosa, el test genético, que nos da una información valiosísima sobre tu predisposición.
La buena noticia es que, aunque molestas, estas condiciones se pueden manejar muy bien. Un diagnóstico certero y una alimentación adaptada, supervisada por un profesional, te permitirán controlar los síntomas y mejorar enormemente tu calidad de vida.
En Mindgen creemos que conocer tu predisposición genética y tu metabolismo es el primer paso para una nutrición verdaderamente personalizada. No se trata de eliminar alimentos sin más, sino de entender cómo funciona tu cuerpo para darle justo lo que necesita.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
1. ¿Puedo tener intolerancia a la lactosa y a la fructosa a la vez?
Sí, es posible. Ambas condiciones son bastante comunes y pueden coexistir. Si sigues teniendo síntomas después de tratar una de ellas, vale la pena investigar la otra.
2. Si soy intolerante a la lactosa, ¿debo eliminar todos los lácteos?
No necesariamente. Muchas personas toleran pequeñas cantidades. Además, productos fermentados como el yogur o el kéfir, y quesos curados, tienen mucha menos lactosa. También existen en el mercado muchísimas opciones de leche y productos «sin lactosa».
3. ¿Qué es el test del aliento y para qué sirve?
Es una prueba no invasiva donde bebes una pequeña cantidad de lactosa o fructosa. Después, soplas en un dispositivo a intervalos regulares. Si el azúcar no se absorbe bien, las bacterias lo fermentan y producen hidrógeno o metano, gases que el dispositivo detecta en tu aliento.
4. ¿La malabsorción de fructosa significa que no puedo comer fruta?
No. La tolerancia es individual. Generalmente, se recomienda limitar al principio las frutas con más fructosa que glucosa (manzanas, peras, mango) y preferir las que tienen un mejor balance (cítricos, frutos rojos). Un nutricionista puede ayudarte a encontrar tu umbral de tolerancia.
5. ¿El test genético me dice si soy intolerante a la lactosa?
El test genético te dice si tienes la predisposición a desarrollar la intolerancia primaria (la más común). Si el resultado es «tolerante» (mutación protectora), es muy poco probable que la causa de tus síntomas sea genética. Si es «no tolerante», confirma la base genética de tu condición.
6. ¿Por qué el azúcar de mesa (sacarosa) puede dar problemas con la fructosa?
Porque la sacarosa está compuesta por un 50% de glucosa y un 50% de fructosa. La glucosa ayuda a que la fructosa se absorba mejor, pero si se consume en grandes cantidades, la fructosa puede exceder la capacidad de absorción del intestino y causar síntomas.
Espero que esta guía te haya sido de gran utilidad. Entender es el primer paso para sanar.
Un abrazo,
Dra. Verónica Lisseth Hernández González


